En el mundo moderno, la independencia se valora más que nunca. Nos sentimos orgullosas de poder manejarnos solas, resolver problemas sin ayuda externa y mantener nuestra distancia. Pero a veces, el deseo de ser autosuficiente se transforma en contra-dependencia, un escudo psicológico que protege, pero que también impide ser feliz.
En el mundo moderno, la independencia se valora más que nunca. Nos sentimos orgullosas de poder manejarnos solas, resolver problemas sin ayuda externa y mantener nuestra distancia. Pero a veces, el deseo de ser autosuficiente se transforma en contra-dependencia, un escudo psicológico que protege, pero que también impide ser feliz.
La psicóloga explica que la contra-dependencia es un mecanismo que hace que la persona evite la intimidad emocional. No es un signo de fuerza de carácter, sino una forma de protegerse del dolor, generalmente desarrollada en la infancia.
Imagina una escala: en un extremo está la codependencia dolorosa, donde no se puede respirar sin la pareja; en el otro extremo está la contra-dependencia, donde cualquier cercanía se percibe como una amenaza.
Las personas contra-dependientes pueden:
…pero todo se mantiene en la superficie. Es como si llevaran un traje emocional que bloquea los sentimientos reales. Cualquier petición de ayuda parece una debilidad, y la cercanía, un peligro.
A menudo, todo comienza en la infancia. Si la necesidad de amor y cuidado no fue satisfecha, el niño desarrolla la regla: «Nunca volveré a ser vulnerable».
¿El resultado? Una persona adulta que parece fuerte e independiente, pero que en realidad vive con ansiedad y miedo al rechazo.
Mantenimiento de la distancia
Puede desaparecer después de unas pocas citas, tan pronto como la pareja comienza a apegarse demasiado. Justificaciones racionales como «demasiado drama» solo ocultan el miedo a la intimidad.
Hiper-responsabilidad
Hacer todo por sí misma, no confiar en los colegas, temer pedir ayuda.
Desvalorización de los cumplidos
Los cumplidos parecen innecesarios: «No, nada, mi amiga habla inglés mejor». Cualquier reconocimiento amenaza la imagen de autosuficiencia.
Lema de la persona contra-dependiente: «No necesito a nadie»
Detrás de este lema se esconde un profundo miedo a ser vulnerable. El miedo a perder el control y ser abandonada. La contra-dependencia hace fuerte exteriormente, pero limita la sociabilidad y la alegría de la cercanía.

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