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Anne Hathaway: un regreso que no fue una pausa — y cinco razones por las que su carrera solo está acelerando

Hay actrices que pasan a formar parte de la industria del cine. Y hay otras que, con el tiempo, convierten la propia industria en parte de su biografía. Anne Hathaway pertenece a este segundo grupo.

Hay actrices que pasan a formar parte de la industria del cine. Y hay otras que, con el tiempo, convierten la propia industria en parte de su biografía. Anne Hathaway pertenece a este segundo grupo.

En el nuevo número de mayo es la protagonista de la portada, y no se siente como otro momento mediático, sino como un suave recordatorio: el tiempo no borra los grandes papeles, los profundiza.

“El diablo viste de Prada” no fue solo una película. Se convirtió en un código cultural — para la moda, para el público y, por supuesto, para la propia Hathaway. Casi veinte años después, la historia regresa con una secuela muy esperada, demasiado como para parecer casual.

Pero lo más interesante no es la secuela en sí, sino quién regresa a ella. Ya no es la misma protagonista que aprendía a sobrevivir en el mundo de la alta moda. Es una mujer que ya ha vivido ese mundo — y ahora lo observa de otra manera. Más tranquila. Más profunda. Sin ilusiones, pero sin perder el interés.

Y ahí está la clave de la Anne Hathaway actual.

Porque, en paralelo a este regreso icónico, no tiene un solo proyecto, sino un verdadero universo cinematográfico para el próximo año. La adaptación de Colleen Hoover, por la que, según ella misma, el público “contiene la respiración”. Un thriller de ciencia ficción con Ewan McGregor. Mother Mary de David Lowery — casi una obra de arte sobre la compleja relación entre una estrella del pop y su estilista. Y, por supuesto, La Odisea de Christopher Nolan — una de las películas más esperadas del año.

Y esto es solo una parte.

Tiene otros cinco proyectos en producción. Casi tres décadas de carrera — y la sensación de que no está frenando, sino acelerando.

En algún momento surge la pregunta: ¿qué la impulsa a seguir? ¿Dónde está ese punto en el que los actores empiezan a elegir con más cautela, “para sí mismos”?

La respuesta de Hathaway es desarmantemente simple. A la pregunta de qué la sigue inspirando en la actuación, responde: “Todo”.

Y no es una frase preparada. Es más bien el estado raro de alguien que sigue enamorada del proceso. No del resultado, no del estatus, sino del propio trabajo.

En un mundo donde el cansancio suele formar parte de la imagen, Anne Hathaway se ve diferente. No como nostalgia del “viejo Hollywood”, sino como alguien que sigue eligiendo el movimiento.

Y quizás por eso sus regresos nunca se sienten como repeticiones — sino como la continuación de una historia que aún se está escribiendo.

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