Su nueva sesión fotográfica para 72EE, creada por el exeditor en jefe de Vogue Reino Unido Edward Enninful, no es simplemente un editorial de moda. Es una declaración visual de que hoy la moda ya no trata de tendencias, sino de influencia.
Hay celebridades que aparecen en las portadas de revistas. Y luego están aquellas que convierten la propia portada en un evento. Rihanna pertenece desde hace tiempo a esta segunda categoría.
Su nueva sesión fotográfica para 72EE, creada por el exeditor en jefe de Vogue Reino Unido Edward Enninful, no es simplemente un editorial de moda. Es una declaración visual de que hoy la moda ya no trata de tendencias, sino de influencia.
El concepto del editorial está construido alrededor de distintas épocas. Pero no se trata de una retrospectiva literal ni de un juego de disfraces.
Es más bien un diálogo entre tiempos — un intento de mostrar cómo una mujer puede existir fuera del tiempo y, al mismo tiempo, influir en él.
Cada imagen de Rihanna en esta sesión parece una historia propia: referencias a la elegancia clásica, la teatralidad dramática y la fuerza minimalista contemporánea se entrelazan en un único lenguaje visual.
La frase más potente pronunciada por Edward Enninful suena casi como un manifiesto:
Rihanna no sigue las tendencias — define la cultura en la que vivimos.
Y no es una exageración.
Su estilo давно dejó de ser una reacción a la moda. Se ha convertido en su origen. Lo que lleva hoy, mañana se convierte en estética de colecciones, editoriales e incluso del mercado masivo.
El fotógrafo de la sesión es Sylvester Makó, y eso se percibe en cada imagen.
Luz, composición, tensión entre lo clásico y lo contemporáneo — todo contribuye a la sensación de que no estamos viendo a una estrella, sino a un arquetipo.
En este editorial, Rihanna no “prueba” looks. Los vive. Y por eso no parecen moda, sino código cultural.
La industria de la moda habla cada vez más de contenido, visualidad y ciclos rápidos de tendencias. Pero esta sesión recuerda algo distinto: la moda puede ser profunda.
Bajo la dirección de Edward Enninful, el proyecto no es solo un ejercicio estilístico, sino un intento de fijar el impacto de una personalidad en la cultura.
Y aquí Rihanna no es una modelo. Es co-creadora.
En un mundo donde las tendencias cambian más rápido de lo que podemos comprenderlas, existe un tipo raro de personalidad — aquellas que no siguen el tiempo, sino que lo adelantan.
Así funciona el fenómeno Rihanna.
Sus looks pueden ser distintos — dramáticos, minimalistas, históricos o futuristas. Pero todos tienen algo en común: siempre parece que la moda intenta alcanzarla.

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