Hay mujeres que, después de una ruptura, intentan empezar de cero. Y luego está Dakota Johnson: ella simplemente abre una nueva puerta. Sin grandes declaraciones, sin entrevistas dramáticas y sin la necesidad de demostrarle nada a nadie. Su nueva historia no parece una huida del pasado, sino un hermoso regreso a sí misma.
Hay mujeres que, después de una ruptura, intentan empezar de cero. Y luego está Dakota Johnson: ella simplemente abre una nueva puerta. Sin grandes declaraciones, sin entrevistas dramáticas y sin la necesidad de demostrarle nada a nadie. Su nueva historia no parece una huida del pasado, sino un hermoso regreso a sí misma.
A sus 36 años, la actriz está viviendo una de las etapas más interesantes de su vida. Una nueva casa en Los Ángeles, una nueva película, nuevos hábitos y una forma completamente distinta de sentir su propio espacio. Todo indica que Dakota Johnson está construyendo un mundo en el que la protagonista, por fin, es ella.
En Los Ángeles, la privacidad hace tiempo que se convirtió en un lujo. Pero Dakota encontró un lugar donde sus ventanas no dan a las mansiones de otros, sino a olivos y a un inmenso cielo azul.
Es precisamente esa casa la que considera especial.
«Se siente como un lugar sagrado», dice la actriz al describir su nuevo hogar.
Grandes ventanales panorámicos, sofás mullidos, mucha luz natural y una sensación de silencio absoluto. No es una casa para fiestas ni un museo de muebles de diseño. Es un espacio donde simplemente se puede respirar.
Y parece que eso era exactamente lo que más necesitaba en este momento.
El verano pasado terminó la relación de ocho años entre Dakota Johnson y Chris Martin, el líder de Coldplay.
Durante años se habló de su pareja, pero Dakota siempre protegió su vida privada de la atención pública.
Ahora no define ese periodo como una tragedia.
Habla de las sorpresas de la vida.
«Mi vida tomó un rumbo completamente distinto al que había imaginado», confiesa.
Y esa frase resulta sorprendentemente familiar para muchas mujeres que un día descubren que tenían un plan, pero la vida escribió otro muy diferente.
Mudarse siempre es mucho más que trasladar cajas.
A principios de año, Dakota vendió la icónica casa que había protagonizado un reportaje de Architectural Digest y se volvió viral en Internet.
Su nuevo espacio es completamente diferente.
Menos ostentación.
Más calma.
Camina descalza, lleva el pelo recogido en un moño desenfadado, viste tops ligeros en tonos crema y pantalones negros de corte amplio. A su lado siempre está Tokyo, su galgo rescatado, que ya se ha convertido en el auténtico dueño del sofá.
A veces, esos pequeños detalles cuentan mucho más sobre una persona que cualquier alfombra roja.
El perro llegó a la vida de Dakota hace relativamente poco, pero ya se ha convertido en su compañero inseparable.
Tokyo es un galgo adoptado de un refugio hace casi dos años.
Cuando están juntos, el ambiente se parece más a un cuadro que a una entrevista: calma, luz y confianza absoluta.
El amor por los animales siempre ha formado parte de la imagen de Dakota, pero hoy parece que es precisamente la tranquilidad del hogar la que la ayuda a atravesar los grandes cambios sin hacer ruido.
Este otoño, Dakota Johnson regresa a la gran pantalla con «Verity», que se estrena a principios de octubre.
La película ya está considerada como uno de los thrillers psicológicos más esperados del año.
Para la actriz no es simplemente otro estreno.
Es el papel de una mujer llena de emociones complejas, fuerza interior y oscuros secretos.
Y resulta simbólico que, justo cuando su propia vida ha cambiado profundamente, interprete a una protagonista que también atraviesa una transformación difícil.

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