Romper es un paso importante que requiere honestidad contigo misma y un análisis cuidadoso de tus sentimientos. A menudo estamos listas para irnos guiadas por las emociones o la frustración, sin darnos cuenta de que muchas cosas aún se pueden mejorar.
Romper es un paso importante que requiere honestidad contigo misma y un análisis cuidadoso de tus sentimientos. A menudo estamos listas para irnos guiadas por las emociones o la frustración, sin darnos cuenta de que muchas cosas aún se pueden mejorar. Antes de tomar la decisión, es útil hacerse 12 preguntas clave. Estas te ayudarán a comprender si la relación realmente se ha agotado o si vale la pena darle otra oportunidad.
La cercanía emocional es el corazón de cualquier relación sana. Crea una sensación de seguridad y confianza en el futuro. Si no te sientes cómoda y tranquila junto a tu novio, quizás vuestros caminos realmente se estén separando.
Fíjate en los temas sobre los que habláis más a menudo. Si las conversaciones se reducen a su trabajo, amigos y asuntos que no te involucran, no es sorprendente que pierdas interés. En cambio, si el hombre se interesa sinceramente por tu vida y mantiene el diálogo, vale la pena pensarlo dos veces antes de irte.
Compara tus metas y deseos con los suyos. Si vuestras visiones de vida difieren mucho —por ejemplo, él sueña con vivir en la ciudad sin hijos y tú con una casa y familia—, las probabilidades de una relación a largo plazo son bajas. Mantener la relación vale la pena solo si vuestros valores se alinean, al menos en los aspectos más importantes.
Piensa en cómo has cambiado a su lado. Si te inspira a desarrollarte, fortalece tu confianza y apoya tus sueños, la relación es beneficiosa. Si tu autoestima disminuye y las ganas de mejorar desaparecen, es una señal de alerta.
Si el hombre se ha distanciado hace tiempo y espera el momento adecuado para irse, seguir invirtiendo esfuerzo no tiene sentido. Pero si ambos ponen empeño y son honestos entre sí, la relación se puede desarrollar y traer más felicidad.
Recuerda las últimas discusiones: ¿las resolvisteis juntos o él se cerraba y evitaba el diálogo? Si evita hablar de los problemas, tendrás que ceder constantemente, lo que puede llevar al desgaste emocional.
Imagina tu vida después de la ruptura. Si parece más brillante y libre, podría ser una señal. Pero recuerda: salir de la relación no resuelve todos los problemas de inmediato; tendrás que enfrentarlos por ti misma.
A veces no notamos la atención y el cuidado de nuestra pareja. Si reconoces que él hace mucho por ti, te valora y te apoya, tal vez sea prematuro irte.
La relación debería inspirar tu desarrollo. Si a su lado te has vuelto más segura, exitosa y sabia, eso es un punto positivo. Si, por el contrario, has dejado de crecer o retrocedido, vale la pena reflexionar.
Si ignora tus esfuerzos o los menosprecia, es una señal seria. En una relación sana, el aporte de cada uno es importante y reconocido.
Imagina un posible escenario. Si ves que dentro de un año seguiréis estancados, mientras tú sueñas con familia y cambios, continuar la relación no tiene sentido.
Si las conversaciones sobre dudas terminan siempre en acusaciones mutuas y discusiones, es una señal de alerta. A veces, una charla honesta ayuda a ver que la ruptura sería prematura; otras veces confirma que la relación se ha agotado.

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