La primera cita siempre tiene algo de representación. Elegimos cuidadosamente la ropa, pensamos en los temas de conversación, sonreímos e intentamos causar la mejor impresión. Sin embargo, hay algo que es casi imposible de controlar: el lenguaje corporal.
La primera cita siempre tiene algo de representación. Elegimos cuidadosamente la ropa, pensamos en los temas de conversación, sonreímos e intentamos causar la mejor impresión. Sin embargo, hay algo que es casi imposible de controlar: el lenguaje corporal.
Con frecuencia, este dice mucho más sobre una persona que los cumplidos más bonitos. Y si aprendes a reconocer esas señales casi imperceptibles, podrás descubrir si entre vosotros realmente ha surgido esa famosa «química».
¿Alguna vez te ha pasado que alguien dice todas las palabras correctas, pero en tu interior sientes que «algo no encaja»? O, por el contrario, que después de unos pocos minutos de conversación experimentas una extraña sensación de tranquilidad y confianza.
Los psicólogos lo explican de forma sencilla: nuestro cerebro analiza constantemente las señales no verbales. Es un mecanismo que ayudó a nuestros antepasados, hace miles de años, a distinguir rápidamente en quién podían confiar y de quién debían protegerse.
Durante una cita no hace falta convertirse en detective, pero algunos detalles pueden decir mucho.
Al mismo tiempo, es importante recordar que un solo gesto nunca cuenta toda la historia.
Cruzar los brazos no siempre significa que una persona esté cerrada o distante. Puede tener frío, sentirse incómoda o simplemente estar nerviosa. Lo mismo ocurre con los movimientos inquietos: muchas veces no reflejan desinterés, sino un fuerte deseo de causar una buena impresión.
Por eso, presta atención al conjunto de las señales y no a un único detalle.
La mejor primera cita es aquella tras la que te sientes relajada y natural. Si las palabras de la otra persona coinciden con su comportamiento, si te transmite tranquilidad y la conversación fluye sin esfuerzo, eso vale mucho más que cualquier frase perfectamente ensayada.
A veces, el corazón percibe lo que los ojos todavía no han alcanzado a ver. Por eso, en tu próxima cita escucha no solo lo que te dicen, sino también cómo se comporta esa persona cuando está contigo. Es precisamente en esos pequeños detalles donde, muchas veces, comienza una verdadera historia de amor.

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