Revista en línea para mujeres

AMOR

Cuando tu mente escribe siempre el peor escenario: cómo dejar de vivir esperando una catástrofe

Pasan apenas unos minutos sin que respondan a tu mensaje y, sin darte cuenta, tu cabeza ya ha creado toda una película: «Se ha enfadado conmigo», «Me van a despedir», «Seguro que no lo conseguiré», «Todo volverá a salir mal».

Pasan apenas unos minutos sin que respondan a tu mensaje y, sin darte cuenta, tu cabeza ya ha creado toda una película: «Se ha enfadado conmigo», «Me van a despedir», «Seguro que no lo conseguiré», «Todo volverá a salir mal».

¿Te resulta familiar?

Nuestro cerebro es un guionista extraordinariamente talentoso. El problema es que, demasiado a menudo, trabaja en el género del thriller psicológico. Mientras en la vida real todavía no ha ocurrido absolutamente nada, nosotros ya hemos vivido decenas de dramas imaginarios.

La buena noticia es que este hábito puede cambiarse.

¿Por qué creemos tan fácilmente en lo peor?

Curiosamente, casi nadie nos enseña a ser optimistas. En cambio, la ansiedad es un antiguo mecanismo de supervivencia.

Hace miles de años, las personas que esperaban el peligro tenían más posibilidades de sobrevivir. Si un arbusto se movía, era más seguro pensar que escondía un depredador que seguir caminando sin preocupación.

El mundo ha cambiado. Pero nuestro cerebro, no tanto.

Hoy reacciona prácticamente igual ante un tigre... que ante un mensaje sin leer en una aplicación de mensajería.

Por eso, una sola experiencia negativa puede eclipsar decenas de momentos felices.

Aprende a detectar cuándo estás dramatizando

Imagina que tus pensamientos no son hechos, sino simples suposiciones.

En cuanto notes que tu imaginación está construyendo un escenario catastrófico, detente y dite con sinceridad:

«No estoy analizando la situación. Estoy imaginando el peor escenario posible.»

Esta sencilla frase ayuda sorprendentemente a volver a la realidad.

Porque existe una enorme diferencia entre «esto va a ocurrir» y «tengo miedo de que ocurra».

Cambia la perspectiva

Casi cualquier situación puede tener más de un significado.

Perder un trabajo puede convertirse en el comienzo de la profesión con la que siempre soñaste.

El final de una relación puede ser la oportunidad de dejar de conformarte con menos de lo que mereces.

Un error puede convertirse en la experiencia que mañana te ayude a evitar problemas mucho mayores.

Esto no significa fingir que el dolor no existe.

Significa permitirte ver no solo la pérdida, sino también las nuevas oportunidades.

Quizá tu cerebro solo esté agotado

A veces, el pensamiento catastrófico no tiene que ver con la personalidad.

Tiene que ver con el agotamiento.

Las noticias constantes, las redes sociales, las notificaciones, los chats de trabajo y las decenas de decisiones diarias mantienen al sistema nervioso funcionando sin descanso.

No es extraño que acabe esperando peligros por todas partes.

Intenta regalarte más pausas.

Incluso unos minutos sin el teléfono, un paseo entre árboles o una noche alejada del ruido digital pueden calmar tu mente mucho mejor que otra hora desplazándote por las redes sociales.

No afrontes tus miedos en soledad

Cuando los pensamientos ansiosos se acumulan, empiezan a parecer completamente reales.

Por eso, a veces basta con llamar a alguien de confianza.

No hace falta pedir consejos.

En muchas ocasiones, el mejor apoyo consiste simplemente en escuchar:

«Estoy aquí contigo.»

La sensación de seguridad vale mucho más que intentar prever todos los riesgos posibles.

Agradece también las pequeñas victorias

Nuestro cerebro se acostumbra muy rápido a lo bueno.

¿Un nuevo trabajo? Es lo normal.

¿Un cumplido? Solo educación.

¿Un buen día? Casualidad.

Sin embargo, un solo contratiempo puede arruinarnos el ánimo durante mucho tiempo.

Prueba cada noche a recordar al menos tres cosas por las que puedas dar las gracias.

Con el tiempo, tu cerebro empezará a detectar lo positivo con la misma atención con la que antes buscaba los problemas.

Crea algo con tus propias manos

Pintar, hacer cerámica, hornear, tejer, fotografiar, cuidar plantas en el balcón o incluso reorganizar los muebles no son solo pasatiempos.

La creatividad nos devuelve la sensación de que podemos influir en nuestra propia vida.

Mientras tus manos crean algo hermoso, a tu mente le resulta mucho más difícil escribir un nuevo escenario apocalíptico.

No todo lo que piensas va a suceder

Quizá lo más importante que debes recordar es esto: los pensamientos ansiosos no son profecías.

Solo reflejan nuestros miedos.

La vida es mucho más amplia que los peores escenarios que nuestra imaginación es capaz de inventar.

Y, muy a menudo, los mejores momentos llegan precisamente cuando dejamos de esperar una catástrofe y simplemente nos permitimos vivir.

Tal vez hoy sea el día perfecto para dejar de ensayar tragedias imaginarias y empezar, por fin, a escribir tu propia historia. Ojalá sea mucho más luminosa que la que la ansiedad intenta contarte.

Cuando tu mente escribe siempre el peor escenario: cómo dejar de vivir esperando una catástrofe
×
×

Este sitio utiliza cookies para ofrecerte una mejor experiencia de navegación. Al navegar por este sitio web, aceptas el uso de cookies.