Desde niña, Penélope Cruz sabía que el mundo estaba lleno de historias que no solo había que observar, sino también vivir. Su amor por las transformaciones comenzó como un juego infantil: imaginarse como otra persona, explorar otras vidas y mundos. Pero lo que empezó como un juego se convirtió en una verdadera vocación. «No huía de la realidad», dice Cruz. «Intentaba entender a las personas y el mundo que me rodea».
Desde niña, Penélope Cruz sabía que el mundo estaba lleno de historias que no solo había que observar, sino también vivir. Su amor por las transformaciones comenzó como un juego infantil: imaginarse como otra persona, explorar otras vidas y mundos. Pero lo que empezó como un juego se convirtió en una verdadera vocación. «No huía de la realidad», dice Cruz. «Intentaba entender a las personas y el mundo que me rodea».
Esta naturaleza curiosa y reflexiva la acompaña aún hoy, en cada película, en cada papel. Actualmente, la actriz se prepara para uno de los proyectos más audaces de su carrera: interpretará a una detective en la película de Maggie Gyllenhaal The Bride, junto a Jessie Buckley y Christian Bale. La cinta se inspira en el clásico de 1935 de James Whale, La novia de Frankenstein, y promete ser un thriller gótico, en el que Penélope deberá cazar a los verdaderos monstruos de los años 30 — y al mismo tiempo luchar por ser reconocida en un mundo policial dominado por hombres. «Tiene que luchar muy duro», confiesa Cruz a L’OFFICIEL. «Al igual que las mujeres en todas las profesiones, que todavía tienen que demostrar su valor».
Penélope lo sabe bien. Durante décadas trabajó sin descanso, llegando a rodar hasta cuatro películas al año. Hoy, con el estatus de ganadora del Oscar y musa de Chanel, Cruz se ha vuelto más selectiva en la elección de sus papeles. «Nunca me arrepiento de decir “no” a ciertas cosas», comparte la actriz. «Especialmente si la razón es simplemente estar con mi familia y criar a mis hijos de manera presente, ser una verdadera mamá cada día».
Su enfoque del trabajo es consciente y reflexivo. Penélope no persigue la fama; valora la profundidad de cada papel y la posibilidad de contar historias que tengan significado para ella y para los espectadores. The Bride promete ser otra prueba de que Penélope Cruz sabe combinar un fuerte carácter femenino con un delicado arte actoral.
En un mundo donde el éxito a menudo se mide por premios y atención mediática, Penélope recuerda que el verdadero arte no es la búsqueda de reconocimiento, sino la capacidad de ser honesta con uno mismo y con quienes amas.

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