Cada una de nosotras conoce esas noches en las que los pensamientos fluyen como un río imparable: trabajo, planes, preocupaciones, y el sueño no llega. En esos momentos, el cuerpo está cansado y la mente no deja el control. La buena noticia: existen métodos suaves y efectivos para relajarse y dormir más rápido.
Cada una de nosotras conoce esas noches en las que los pensamientos fluyen como un río imparable: trabajo, planes, preocupaciones, y el sueño no llega. En esos momentos, el cuerpo está cansado y la mente no deja el control. La buena noticia: existen métodos suaves y efectivos para relajarse y dormir más rápido.
Hemos reunido 10 técnicas de meditación que pueden transformar tus noches desde hoy.
Una práctica simple pero increíblemente poderosa. La respiración lenta activa el sistema nervioso parasimpático, reduce el nivel de cortisol y calma la mente.
Cómo practicar:
Acuéstate y cierra los ojos. Inhala contando hasta 4, exhala contando hasta 6. Concéntrate en la sensación del aire y el movimiento del abdomen. Si tu mente se distrae, vuelve suavemente a la cuenta.
Ayuda a cambiar la atención de los pensamientos a las sensaciones, relaja los músculos y ralentiza la actividad mental.
Cómo practicar:
Acuéstate de espaldas y cierra los ojos. Recorre mentalmente tu cuerpo desde los pies hasta la cabeza, notando cada parte: «Relajo esta zona».
Perfecta para quienes tienen dificultades para soltar el control. El cuerpo recibe una sensación de apoyo y seguridad.
Cómo practicar:
Imagina que tu cuerpo se vuelve pesado, como lleno de arena. Siente cómo «te hundes» en el colchón. Si tu mente se distrae, vuelve a las sensaciones corporales.
Aprendemos a no luchar contra los pensamientos, sino a dejarlos pasar suavemente.
Cómo practicar:
Imagina un río por el que flotan tus pensamientos: simplemente obsérvalos mientras se alejan. Si notas que te enganchas, vuelve suavemente a la posición de observadora.
Repetir una frase calmante reemplaza el diálogo interno negativo y ayuda a entrar en un estado de tranquilidad.
Cómo practicar:
Elige una frase: «Estoy segura», «Dejo el día atrás», «El sueño llega fácilmente». Sincronízala con la respiración: primera parte al inhalar, segunda al exhalar.
La imaginación ayuda al cerebro a pasar del modo activo al modo descanso y crea una sensación de confort.
Cómo practicar:
Imagina un lugar donde te sientas tranquila y segura. Añade detalles: color del cielo, olores, sonido del viento. Si la imagen se desvanece, vuelve suavemente a los detalles.
Cambia el enfoque de las preocupaciones hacia un estado positivo y estable, reduciendo la tensión emocional.
Cómo practicar:
Recuerda 3–5 cosas por las que estás agradecida hoy. No las analices, simplemente siente la gratitud en tu cuerpo; puedes colocar las manos sobre el pecho.
Una tarea simple y entretenida para la mente, que permite relajarse sin sobrecargar los pensamientos.
Cómo practicar:
Cuenta solo las exhalaciones: la primera «uno», la segunda «dos», hasta diez, luego empieza de nuevo desde uno. Si pierdes la cuenta, comienza tranquilamente desde el principio.
Reduce la tensión interna y la autocrítica, creando una sensación de calidez y aceptación.
Cómo practicar:
Repite mentalmente: «Que esté tranquila. Que mi cuerpo descanse. Que mi sueño sea profundo». Si lo deseas, envía estos deseos a un ser querido.
Te devuelve al momento presente, ayuda a salir del flujo de pensamientos y relaja la mente.
Cómo practicar:
Escucha todo a tu alrededor: sonidos cercanos y lejanos, incluso el silencio. No los nombres ni los analices. Si los pensamientos distraen, vuelve suavemente a escuchar.

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