Hay proyectos que no solo lanzan una nueva colección de ropa — parecen crear un universo completamente nuevo. Así es la reciente colaboración entre On y Zendaya, donde el deporte, el cine y el estilo personal se entrelazan en un único lenguaje visual.
Hay proyectos que no solo lanzan una nueva colección de ropa — parecen crear un universo completamente nuevo. Así es la reciente colaboración entre On y Zendaya, donde el deporte, el cine y el estilo personal se entrelazan en un único lenguaje visual.
Y no se trata de otro simple “drop de zapatillas”. Es el primer proyecto co-creado: una colección de calzado y ropa en la que Zendaya no es solo la imagen de la campaña, sino también co-creadora.
On es conocido desde hace tiempo por su enfoque tecnológico en la ropa deportiva y de uso diario. Pero esta vez la marca ha dado un paso hacia un terreno donde la funcionalidad se encuentra con el carácter.
Zendaya aportó al proceso algo difícil de medir en un laboratorio: la sensación de uno mismo. Cómo la ropa no solo se adapta al cuerpo, sino también al estado interior de la persona.
El resultado es una colección donde el minimalismo no es frío, sino vivo. Las siluetas son limpias y arquitectónicas, los colores suaves y apagados, y las texturas parecen creadas para el movimiento, no para la rigidez.
Es un deporte que no exige el esfuerzo de “ser perfecta”. Es naturalidad.
La campaña cinematográfica del proyecto también merece especial atención — la película Shape of Dreams, dirigida por el ganador del Óscar Spike Jonze.
No es un anuncio publicitario convencional. Es más bien un viaje a un espacio imaginario llamado “Dream Lab” — un laboratorio donde nacen las ideas.
En este mundo, la ropa no solo se cose — se transforma. Los tejidos se estiran, las formas cambian, las siluetas fluyen unas en otras hasta encontrar su forma final.
Visualmente parece un sueño en el que eres a la vez observador y participante.
En una entrevista, Zendaya destacó que la idea partía de un deseo simple: crear prendas en las que las personas se sientan seguras y ligeras. Sin presión, sin necesidad de “encajar”.
Y aquí está, quizá, el mayor cambio de la moda contemporánea: de la exhibición — a la sensación.

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