En la literatura y el cine, el pensamiento sobre el sexo suele desplazar inmediatamente todo lo demás de la mente de los personajes. En la vida real, esto no siempre funciona así. Especialmente si acabas de cumplir milagrosamente un plazo en el trabajo y, de camino a casa, casi chocas con un coche caro — y todavía estás tenso/a.
En la literatura y el cine, el pensamiento sobre el sexo suele desplazar inmediatamente todo lo demás de la mente de los personajes. En la vida real, esto no siempre funciona así. Especialmente si acabas de cumplir milagrosamente un plazo en el trabajo y, de camino a casa, casi chocas con un coche caro — y todavía estás tenso/a.
Relajarse, entrar en un estado de ánimo juguetón y disfrutar del momento es posible con algunos métodos simples y agradables.
El sexting es una conversación juguetona que incluye mensajes explícitos y, a veces, fotos íntimas. Ayuda a prepararse suavemente para el sexo, especialmente si aún no estás listo/a para el contacto físico.
Cuando el cuerpo y la mente están tensos, pasar directamente a las caricias puede generar dudas entre «no hoy» y «quizá debería intentarlo». El sexting permite comprobar si estás listo/a y, a veces, pasar gradualmente de «más bien no» a «más bien sí».
El juego del coqueteo —miradas, toques ligeros, cumplidos con un toque picante— aporta un ambiente juguetón. A menudo, cuando la pareja empieza a convivir o lleva mucho tiempo durmiendo junta, este elemento de misterio desaparece.
Recuerda: el sexo no comienza cuando la ropa interior cae al suelo. Incluye gestos seductores, insinuaciones y sonrisas. Date tiempo a ti y a tu pareja para calentar el ambiente con el juego, y luego pasa a la acción.
No tiene que ser porno. A veces, películas o series con una atmósfera juguetona y ligeramente erótica funcionan mejor. Ayudan a relajarse y a sintonizar con la intimidad.
Consejo: míralo junto a tu pareja —añade un toque de coqueteo. Pero incluso solo/a, este tipo de visionado puede estimular la imaginación, especialmente después de un día estresante.
Los libros y los audios permiten a la imaginación volar, ya que los detalles permanecen fuera de escena. Imagina a los personajes con cualquier aspecto, forma o edad —puede ser más excitante que cualquier video.
Elige una selección de novelas ligeras, eróticas pero no vulgares. Es una excelente manera de entrar suavemente en una atmósfera de deseo e intriga.
Reír reduce el estrés y alivia la tensión. Mejor aún si la risa se comparte con la pareja —acerca a ambos. Como escribió Antoine de Saint-Exupéry: «Amar es mirar en la misma dirección». Y reír juntos definitivamente es uno de esos momentos.
Cualquier actividad física aumenta el nivel de endorfinas, y el baile lo hace de manera divertida. Lo importante es no agotarse, sino disfrutar.
Bonus: el baile puede convertirse fácilmente en caricias suaves y juego sexual. Pon tu música favorita, suelta la tensión, siente tu cuerpo.
Los rituales son una estrategia a largo plazo que funciona mediante asociaciones. Así como creamos rituales para dormir, podemos crear pequeños rituales eróticos: música, velas, masajes, baile.
Con el tiempo, el cuerpo y la mente reconocerán la señal: «Es hora de relajarse y disfrutar». Y la transición al sexo se volverá natural, casi mágica.

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