¿Alguna vez has vuelto de un fin de semana largo o incluso de unas vacaciones con una sensación extraña? Descansaste, dormiste mucho, no tenías prisa por ir a ningún sitio… y, aun así, sigues sin energía. En lugar de sentirte ligera, aparece el cansancio, la irritabilidad y las ganas de no hacer absolutamente nada durante varios días más.
¿Alguna vez has vuelto de un fin de semana largo o incluso de unas vacaciones con una sensación extraña? Descansaste, dormiste mucho, no tenías prisa por ir a ningún sitio… y, aun así, sigues sin energía. En lugar de sentirte ligera, aparece el cansancio, la irritabilidad y las ganas de no hacer absolutamente nada durante varios días más.
Por sorprendente que parezca, el problema quizá no sea que hayas descansado poco. Simplemente tu cerebro… nunca entró en un verdadero modo de recuperación.
Psicólogos y neurocientíficos hablan cada vez más del sistema nervioso parasimpático, el mecanismo interno responsable de la relajación profunda, la recuperación de la energía y la sensación de calma. Y la buena noticia es que cualquier mujer puede aprender a “activarlo”.
Muchas personas creen que para recuperarse basta con tumbarse en el sofá, poner una serie o pasar horas deslizando las redes sociales.
¿Te resulta familiar?
En realidad, eso solo crea una ilusión de descanso. El cuerpo deja de hacer un esfuerzo físico, pero el cerebro sigue procesando información de manera constante: noticias, conversaciones, historias, notificaciones y publicidad.
Es decir, no descansa: simplemente cambia de un flujo de información a otro.
Por eso, después de varias horas con el teléfono en la mano, muchas veces nos sentimos todavía más agotadas.
Nuestro sistema nervioso funciona principalmente en dos modos.
El primero es el sistema simpático. Es el modo de “lucha o huida”, que se activa durante el estrés, las prisas, las fechas límite y las preocupaciones.
El segundo es el sistema parasimpático. Es el modo de “descansar y recuperarse”. Reduce el ritmo cardíaco, relaja los músculos, mejora la digestión, disminuye las hormonas del estrés y pone en marcha los procesos de recuperación del organismo.
Mientras este modo no se active, incluso dormir muchas horas o tener un día libre puede no producir el efecto reparador que esperas.
La vida moderna casi no deja espacio para el silencio. Estamos recibiendo información constantemente, incluso cuando creemos que estamos descansando.
Los mayores “ladrones” de la recuperación son:
El cerebro sigue analizando, reaccionando y gastando energía. Como resultado, el nivel de tensión no disminuye tanto como creemos.
Las investigaciones de neurocientíficos, entre ellas las del equipo de la Universidad de Stanford que estudia el nervio vago, muestran algo muy interesante: la recuperación no comienza simplemente cuando eliminamos las obligaciones, sino cuando el organismo entra en un estado de calma interior.
En ese momento, el cerebro entra en lo que se conoce como modo por defecto.
Es entonces cuando:
Y todo esto sucede sin que tengamos que hacer un esfuerzo consciente.
1. Camina sin ruido informativo
La próxima vez deja los auriculares en casa o escucha únicamente música tranquila sin letra.
Un paseo en el que simplemente observas los árboles, las personas o el cielo es mucho más reparador que otra hora de podcasts.
2. Regálate unos minutos de silencio
Pasa al menos entre 15 y 20 minutos al día sin teléfono, libros ni televisión.
Al principio puede parecer extraño o incluso generar cierta ansiedad. Es completamente normal. Así es como el cerebro aprende poco a poco a relajarse.
3. Date una ducha sin pensar en tu lista de tareas
En lugar de planificar mentalmente el día siguiente, presta atención a las sensaciones: la temperatura del agua, el aroma del gel y el sonido del agua al caer.
Eso te ayuda a volver al momento presente.
4. Mira por la ventana sin ningún objetivo
Sin fotos, sin historias y sin notificaciones.
Simplemente observa.
Parece demasiado sencillo, pero precisamente esos momentos suelen convertirse en la mejor pausa para el sistema nervioso.
5. Viaja sin analizarlo todo constantemente
No compares, no juzgues ni pienses qué vas a publicar en redes sociales.
Permítete vivir el lugar, los aromas, los colores y los sonidos.
Muchas veces los mejores recuerdos nacen cuando dejamos de documentarlo absolutamente todo.
Hay otra forma muy sencilla de activar rápidamente el sistema parasimpático: respirar lentamente con una exhalación más larga que la inhalación.
Prueba esta técnica:
Una exhalación prolongada ayuda a activar el nervio vago, uno de los principales “interruptores” del modo de recuperación del organismo.
A veces bastan solo 30 minutos de verdadero silencio para sentir mucha más energía que después de varias horas viendo vídeos de forma pasiva.
La calidad del descanso es mucho más importante que su duración.
Un paseo corto por el parque, una taza de té en el balcón o unos minutos de silencio pueden aportar mucho más al sistema nervioso que un flujo interminable de información.
Dos horas antes de acostarte intenta dejar a un lado el teléfono, el ordenador y la televisión.
Permite que el cerebro “deambule” un rato sin nuevas notificaciones ni contenido. Es precisamente en esos momentos cuando empieza a ordenar el día y a prepararse para una recuperación profunda durante la noche.
Muchas personas notan que se duermen más rápido y se despiertan mucho más descansadas.
En un mundo en el que estamos rodeadas constantemente de pantallas, notificaciones y ruido, el silencio se ha convertido en un auténtico lujo. Y, sin embargo, es precisamente lo que más necesita nuestro sistema nervioso.
La próxima vez que te sientas cansada, no corras a poner una nueva serie ni a abrir las redes sociales. Quizá el mejor regalo que puedas hacerte sea unos minutos sin información, sin objetivos y sin prisas.
Es en ese silencio donde el cuerpo empieza a recuperarse de verdad. Y con esa recuperación vuelven la energía, el buen humor y esa maravillosa sensación de ligereza interior.

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