¿Se despierta por la mañana sin fuerzas? ¿Ha empezado a notar una mayor caída del cabello? ¿La piel se ve apagada, las uñas se rompen y la energía solo le alcanza hasta la hora del almuerzo?
¿Se despierta por la mañana sin fuerzas? ¿Ha empezado a notar una mayor caída del cabello? ¿La piel se ve apagada, las uñas se rompen y la energía solo le alcanza hasta la hora del almuerzo?
Una situación conocida.
El primer pensamiento de muchas mujeres hoy en día suele ser siempre el mismo:
«Probablemente tengo una carencia de vitaminas. Tengo que tomar vitaminas».
Precisamente en esta idea se basa una enorme industria de suplementos: encontrar en uno mismo varios síntomas conocidos, comprar un frasco llamativo y esperar que después de un mes aparezca una nueva versión de uno mismo: más enérgica, más bella y llena de vitalidad.
Pero la realidad es mucho más compleja.
A veces el problema realmente puede estar relacionado con la falta de determinadas sustancias. Sin embargo, el cansancio, la caída del cabello o el mal estado de ánimo no siempre significan que al organismo simplemente «le falten vitaminas».
Además, tomar suplementos de manera incorrecta no solo puede no ayudar, sino incluso crear nuevos problemas.
En la vida cotidiana, la palabra «avitaminosis» suele utilizarse para describir cualquier estado en el que una persona no se siente bien.
Pero desde el punto de vista médico es un concepto completamente diferente.
La verdadera avitaminosis es una carencia importante de una vitamina específica que provoca determinados trastornos en el funcionamiento del organismo.
Por ejemplo:
No se trata simplemente de:
«Estoy cansada y quiero tener más energía».
Es una condición médica concreta con causas, síntomas y métodos de tratamiento específicos.
Por eso no es posible autodiagnosticarse mirando una fotografía de la lengua en internet o realizando un test de las redes sociales.
Uno de los mitos más extendidos es:
«Tomaré vitaminas y tendré más energía».
Pero las vitaminas no son el combustible del cuerpo.
Ellas:
Su función es diferente.
Las vitaminas participan en:
Cuando existe una deficiencia real, estos procesos pueden verse alterados.
Pero el cansancio por sí solo no demuestra nada.
Las causas del agotamiento constante pueden ser:
El organismo no envía un mensaje diciendo:
«Me falta exactamente vitamina D».
Simplemente muestra que algo necesita atención.
Las revistas femeninas y las redes sociales suelen ofrecer una fórmula sencilla:
«¿Se te rompen las uñas? Necesitas calcio».
«¿Se te cae el pelo? Compra biotina».
«¿No tienes energía? Toma vitamina D».
Pero el organismo no funciona de una manera tan simple.
La caída del cabello puede estar relacionada con:
La sequedad de la piel puede aparecer debido a:
Los calambres no significan automáticamente falta de magnesio.
La somnolencia no demuestra una deficiencia de vitamina D.
Un solo síntoma puede tener decenas de causas.
Hoy en día, la vitamina D suele presentarse como una solución casi universal.
Se recomienda comprobar sus niveles en casos de:
Pero el hecho de que sea popular no significa que todas las personas necesiten dosis altas.
En personas sanas sin indicaciones específicas, una búsqueda constante y agresiva de una deficiencia puede no ser la mejor estrategia.
La vitamina D es realmente importante.
Pero es fundamental entender:
el beneficio no está en tomarla simplemente por tomarla, sino en utilizarla correctamente en una situación concreta.
Incluso un resultado de laboratorio no siempre significa una respuesta sencilla:
«Aquí está el valor bajo; aquí está la pastilla».
El organismo es complejo.
Los niveles de diferentes sustancias pueden verse afectados por:
Por ejemplo, un nivel bajo de vitamina B12 puede aparecer debido a:
Y el tratamiento depende no solo del número, sino también de la causa.
Este es el mayor error de la automedicación.
La persona ve un problema e intenta simplemente «añadir una sustancia».
Pero a veces el organismo no la recibe no porque falte en la alimentación.
Por ejemplo:
Toma hierro, pero sigue perdiéndolo debido a menstruaciones abundantes.
Toma vitamina B12, pero el organismo la absorbe mal.
Toma vitamina D, pero existe un problema con la absorción de grasas.
En estos casos es importante no solo añadir una sustancia, sino encontrar la causa.
Otro tema muy popular:
«Creo que no consumo suficientes proteínas».
Pero una verdadera deficiencia de proteínas no es simplemente un número en una aplicación de fitness.
Es un estado que puede afectar a:
Las causas pueden ser:
Comprar simplemente proteína en polvo y esperar un milagro no siempre es la solución correcta.
Los suplementos alimenticios se han convertido en un símbolo del ritmo de vida moderno.
¿No has dormido bien?
Hay un complejo para la energía.
¿Trabajas mucho?
Hay un suplemento contra el estrés.
¿Quieres un cabello bonito?
Hay cápsulas para la belleza.
El problema es que el organismo no funciona como un teléfono inteligente que puede cargarse con una batería universal.
En una persona sana sin una deficiencia diagnosticada, las vitaminas adicionales no garantizan:
Un suplemento no sustituye:

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