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SALUD

Mientras nada duele: 10 controles de salud que toda mujer debería hacerse con regularidad para no arrepentirse después

Reservamos cita con la cosmetóloga con antelación, compramos sérums para conseguir una piel luminosa y prestamos mucha atención a la alimentación. Pero hay un hábito que puede ser incluso más importante que cualquier ritual de belleza: hacerse revisiones médicas de forma regular.

Reservamos cita con la cosmetóloga con antelación, compramos sérums para conseguir una piel luminosa y prestamos mucha atención a la alimentación. Pero hay un hábito que puede ser incluso más importante que cualquier ritual de belleza: hacerse revisiones médicas de forma regular.

Las enfermedades más peligrosas suelen desarrollarse en silencio. La hipertensión, el colesterol alto, la diabetes o algunos tipos de cáncer pueden permanecer durante años sin provocar ningún síntoma. Por eso los médicos insisten una y otra vez: esperar a que algo duela es la peor estrategia.

Te contamos qué pruebas realmente merece la pena hacerse de forma periódica y en cuáles de los populares «check-ups» no vale la pena gastar dinero.

Por qué la prevención es la nueva forma de cuidarte

Estamos acostumbradas a pensar que solo hay que ir al médico cuando aparece algún problema. Sin embargo, la medicina moderna funciona de otra manera: intenta detectar las enfermedades antes de que aparezcan los primeros síntomas.

Por ejemplo, la hipertensión arterial puede no dar ninguna señal durante años mientras daña poco a poco el corazón, los vasos sanguíneos y los riñones. El colesterol elevado tampoco suele afectar al bienestar diario, pero aumenta el riesgo de infarto y de accidente cerebrovascular.

Hay otra razón muy importante para hacerse revisiones: muchas enfermedades graves tienen un tratamiento muy eficaz si se detectan en una fase temprana.

La visita anual al médico de atención primaria es el mínimo imprescindible

Una vez al año merece la pena dedicar tiempo a una revisión preventiva.

Durante la consulta, el médico no solo evalúa tu estado de salud actual, sino también los factores de riesgo que pueden influir en tu salud en el futuro.

Normalmente se revisan:

  • la estatura, el peso y el perímetro de la cintura;
  • el índice de masa corporal (IMC);
  • la presión arterial;
  • el estilo de vida, los antecedentes familiares y los hábitos poco saludables;
  • el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Aunque te sientas perfectamente bien, estos indicadores tan sencillos pueden detectar problemas ocultos a tiempo.

Presión arterial: las cifras que toda mujer debería conocer

A la hipertensión se la conoce como «el asesino silencioso». Una persona puede no sentir ninguna molestia mientras sus vasos sanguíneos ya están sufriendo daños importantes.

Por eso es recomendable medirse la presión arterial al menos una vez al año y con mayor frecuencia si existe predisposición familiar o sobrepeso.

Hoy en día, tener un tensiómetro en casa es tan útil como tener un termómetro.

Colesterol: no es un problema exclusivo de las mayores de 50

Muchas personas creen, por error, que el colesterol alto solo aparece con la edad.

En realidad, se recomienda controlarlo desde la juventud, incluso si llevas un estilo de vida activo y no tienes exceso de peso.

El colesterol elevado puede permanecer sin síntomas durante mucho tiempo, pero aumenta el riesgo de aterosclerosis y enfermedades del corazón.

Glucosa en sangre: la diabetes también puede pasar desapercibida

El azúcar elevado en sangre no siempre provoca sed, cansancio u otros síntomas evidentes.

Por eso el análisis de glucosa en ayunas forma parte de las revisiones preventivas básicas.

Si la alteración se detecta a tiempo, el desarrollo de la diabetes tipo 2 a menudo puede prevenirse o retrasarse mediante cambios en el estilo de vida.

El ginecólogo no es solo para cuando aparece un problema

La revisión ginecológica anual es uno de los hábitos más importantes para cuidar la salud femenina.

Durante la consulta, el médico evalúa el ciclo menstrual, habla sobre los métodos anticonceptivos, revisa posibles síntomas y realiza una exploración de las mamas.

También es una buena oportunidad para hacer preguntas que muchas mujeres llevan años posponiendo.

Citología y prueba del VPH: dos análisis que pueden salvar vidas

El cáncer de cuello uterino es una enfermedad que puede prevenirse gracias a un cribado periódico.

La citología permite detectar cambios precancerosos antes de que la enfermedad se desarrolle.

A partir de los 30 años también cobra importancia la prueba del virus del papiloma humano (VPH), ya que algunos tipos del virus aumentan considerablemente el riesgo de cáncer de cuello uterino.

La frecuencia de estas pruebas la determina el médico según la edad y los resultados anteriores.

Mamografía: por qué no debes tenerle miedo

A partir de los 40 años, la mamografía se convierte en una de las pruebas preventivas más importantes.

Permite detectar cambios en el tejido mamario incluso antes de que puedan notarse mediante la autoexploración.

Detectar un tumor en una fase temprana aumenta significativamente las posibilidades de curación.

El cáncer colorrectal también se puede prevenir

A partir de los 45 años, los médicos recomiendan realizar un cribado periódico para detectar el cáncer de colon y recto.

El proceso puede comenzar con una prueba de sangre oculta en heces y, si es necesario, continuar con una colonoscopia.

Muchos pólipos pueden eliminarse antes de que se conviertan en tumores malignos.

Prueba de hepatitis C: al menos una vez en la vida

La hepatitis C puede permanecer sin síntomas durante muchos años.

Sin embargo, los tratamientos antivirales actuales permiten curar la infección en la gran mayoría de los casos.

Por eso se recomienda que todos los adultos se hagan esta prueba al menos una vez en la vida.

El dentista también forma parte de la prevención

Aunque no te duelan los dientes, una revisión periódica ayuda a detectar la caries en su fase inicial.

Una lesión pequeña se trata más rápido, cuesta menos y permite conservar una mayor cantidad de tejido dental sano.

La frecuencia de las revisiones preventivas la determina el dentista de forma individual.

En qué análisis no merece la pena gastar dinero

Hoy en día, muchas clínicas privadas ofrecen grandes «check-ups» que incluyen decenas de pruebas.

Pero más pruebas no significa necesariamente una mejor prevención.

Si no tienes síntomas y el médico no las ha indicado, normalmente no son necesarias:

  • análisis de vitamina D y otras vitaminas «por si acaso»;
  • ecografías de todos los órganos sin indicación médica;
  • tomografía computarizada de todo el cuerpo;
  • análisis de hormonas tiroideas sin síntomas;
  • gastroscopia sin molestias digestivas;
  • marcadores tumorales para «comprobar si hay cáncer».

Estas pruebas pueden detectar alteraciones que nunca llegarán a convertirse en un problema de salud, pero sí provocar ansiedad y más estudios innecesarios.

Cómo convertir la prevención en un hábito

No hace falta hacerse decenas de pruebas en un solo día. Es mucho más fácil crear tu propio calendario de salud.

Una vez al año: médico de atención primaria y ginecólogo.

Según la edad: mamografía, cribado del cáncer de cuello uterino y del cáncer colorrectal.

Según la recomendación del médico: análisis de sangre para controlar el colesterol y la glucosa.

Este enfoque requiere muy poco tiempo y ayuda a mantener bajo control los indicadores de salud más importantes.

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