Si todavía crees que la masturbación es algo extraño o vergonzoso, es hora de desmontar esos mitos. La masturbación femenina no solo es una forma segura de obtener placer, sino también una excelente manera de cuidarte, conocer mejor tu propio cuerpo y aumentar tu confianza.
Si todavía crees que la masturbación es algo extraño o vergonzoso, es hora de desmontar esos mitos. La masturbación femenina no solo es una forma segura de obtener placer, sino también una excelente manera de cuidarte, conocer mejor tu propio cuerpo y aumentar tu confianza.
Aquí tienes seis razones por las que toda mujer puede —e incluso debería— probar este sencillo pero útil “life hack”.
La masturbación es una actividad sexual que no provoca embarazo ni infecciones de transmisión sexual (si utilizas tus propias manos o juguetes sexuales personales). Además, también es segura desde el punto de vista psicológico: nadie puede incomodarte, presionarte ni manipularte. Solo estás tú, tu cuerpo y tu placer.
Después del orgasmo, el cerebro libera endorfinas y encefalinas —las llamadas hormonas de la felicidad—. Esto produce una sensación de ligereza, relajación y placer sin tensión innecesaria. Y no tienes que preocuparte por si alguien te juzga o evalúa tus acciones: es un momento solo para ti.
Para sentir un verdadero placer durante el sexo con una pareja, es importante saber qué es lo que realmente le gusta a tu cuerpo. La masturbación ayuda a explorar las zonas sensibles, comprender tus preferencias y crear tu propia “fórmula del placer”. Esto es especialmente importante si quieres evitar decepciones causadas por los estereotipos del porno o las expectativas de otras personas.
Cuanto mejor conoces tu cuerpo y sus reacciones, más fácil es aceptarte y sentirte segura de tu sexualidad. Las investigaciones muestran que las mujeres que se masturban sienten menos vergüenza y culpa, tienen una relación más positiva con su cuerpo y pueden disfrutar del sexo sin tensiones innecesarias.
La masturbación no destruye las relaciones —al contrario, puede mejorarlas—. Por ejemplo, la masturbación mutua o el uso de un vibrador junto con la pareja puede aumentar el placer de ambos y ampliar la experiencia sexual. Es una excelente forma de hacer la vida íntima más interesante y variada, sin centrarse únicamente en el acto sexual con penetración.
Las prácticas en solitario pueden ayudar a reducir la tensión cuando los miembros de la pareja tienen diferentes niveles de deseo sexual y hacer la vida íntima más cómoda. También ayudan a hablar abiertamente sobre deseos y placer, reducen el sentimiento de culpa y permiten aceptar la propia sexualidad sin tabúes.
Algunas personas afirman que la masturbación mejora el sueño, fortalece los músculos del suelo pélvico o alivia el dolor durante la menstruación. En realidad, estos efectos aún no han sido confirmados por estudios científicos de calidad. El orgasmo puede proporcionar un placer momentáneo, pero en caso de problemas médicos serios es mejor consultar a un médico.

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