Nunca antes en la historia las mujeres habían tenido tanto acceso a la información sobre la sexualidad como hoy. Hablamos más abiertamente del placer, leemos sobre la psicología de las relaciones y aprendemos a conocer mejor nuestro cuerpo. Sin embargo, a pesar de esta evolución, el tema del orgasmo femenino sigue rodeado de mitos, vergüenza y expectativas innecesarias.
Nunca antes en la historia las mujeres habían tenido tanto acceso a la información sobre la sexualidad como hoy. Hablamos más abiertamente del placer, leemos sobre la psicología de las relaciones y aprendemos a conocer mejor nuestro cuerpo. Sin embargo, a pesar de esta evolución, el tema del orgasmo femenino sigue rodeado de mitos, vergüenza y expectativas innecesarias.
Millones de mujeres continúan preguntándose: «¿Qué me pasa?», «¿Por qué no siento lo que otras cuentan?», «¿Quizás no soy lo suficientemente sexual?».
Pero la medicina moderna ofrece una respuesta diferente: muchas veces el problema no está en la mujer. El problema está en la falta de conocimiento sobre cómo funciona realmente el cuerpo femenino.
Una ginecóloga obstetra explica: el placer femenino es una compleja interacción entre la anatomía, el sistema nervioso, las hormonas, la psicología y la sensación de seguridad.
Y el verdadero secreto no consiste en «aprender a tener un orgasmo correctamente», sino en conocer finalmente tu propio cuerpo.
Las estadísticas mundiales muestran que la llamada orgasm gap —la diferencia en la frecuencia con la que hombres y mujeres alcanzan el orgasmo— sigue existiendo.
En las parejas heterosexuales, los hombres alcanzan el máximo placer aproximadamente en el 95% de los casos, mientras que en las mujeres esta cifra ronda el 65%. En los encuentros sexuales ocasionales, el porcentaje puede ser incluso menor.
Estos datos no hablan de una «complejidad femenina», sino de que durante mucho tiempo la sexualidad de las mujeres se estudió desde una perspectiva basada en el modelo masculino.
A menudo se enseñó a las mujeres que su cuerpo debía funcionar igual que el de los hombres. Pero el placer femenino tiene una anatomía propia y única.
Uno de los mayores mitos sobre la sexualidad es imaginar el clítoris como un pequeño punto visible en el exterior.
En realidad, esa parte visible es solo una pequeña porción de una estructura mucho más grande escondida dentro del cuerpo.
El clítoris tiene una estructura compleja: está formado por un glande, un cuerpo y dos largas raíces situadas profundamente en los tejidos que, en realidad, rodean la entrada de la vagina.
Su parte externa contiene más de 8000 terminaciones nerviosas, el doble que el glande del pene masculino.
Y lo más sorprendente: el clítoris es el único órgano del cuerpo humano cuya función principal está dedicada exclusivamente al placer.
Cuando una mujer se excita, el proceso no comienza únicamente en el cuerpo, sino sobre todo en el cerebro.
Los pensamientos eróticos, las caricias, los olores o la conexión emocional desencadenan una compleja reacción:
Sí, los órganos sexuales femeninos también atraviesan una especie de fase de «erección», simplemente este proceso es menos evidente desde el exterior.
Una de las causas más frecuentes de inseguridad femenina se resume en esta pregunta:
«Solo consigo un orgasmo mediante la estimulación del clítoris. ¿Es normal?»
La respuesta es sencilla: sí, es completamente normal.
La división entre orgasmo «clitoriano» y «vaginal» hoy se considera un concepto obsoleto.
En su momento, Sigmund Freud desarrolló la idea de que el orgasmo vaginal era una señal de madurez sexual femenina. Pero la anatomía moderna ha demostrado que todo orgasmo femenino está relacionado con el sistema del clítoris.
Simplemente, el camino para alcanzarlo puede ser diferente.
Estimulación externa
Para muchas mujeres es la forma más rápida y fiable de alcanzar el orgasmo.
Penetración
Durante las relaciones sexuales pueden estimularse las partes internas del clítoris situadas alrededor del canal vaginal.
No existe una forma «correcta» o «incorrecta» de sentir placer.
Existe únicamente la forma que funciona para ti.
Incluso una anatomía perfecta no garantiza un orgasmo si el cerebro permanece en tensión.
Durante el placer sexual, el cerebro cambia literalmente a otro modo de funcionamiento.
Los estudios muestran que durante el clímax disminuye la actividad de las zonas responsables del miedo, el control y la ansiedad.
Y esto explica la gran paradoja del orgasmo femenino:
Para perder el control, primero hay que sentirse segura.
Por eso el estrés, el cansancio, las preocupaciones por la apariencia física o los conflictos en la relación pueden bloquear literalmente el placer.
La sexualidad humana funciona mediante dos sistemas.
El sistema de excitación —el «acelerador»
Responde a:
El sistema de inhibición —el «freno»
Se activa por:
Muchas veces las mujeres intentan presionar más el «acelerador», cuando el verdadero problema es que el pie sigue sobre el «freno».
A veces, para mejorar la vida sexual, no es necesario añadir más estimulación, sino eliminar aquello que impide relajarse.
Muchas mujeres descubren que durante la estimulación propia es más sencillo llegar al orgasmo.
Y existe una explicación científica para ello.
En primer lugar, no hay presión psicológica.
No es necesario pensar:
«¿Me veo atractiva en este momento?»
«¿A mi pareja le gusta esto?»
«¿Estoy reaccionando lo suficientemente rápido?»
Además, el propio cuerpo proporciona la información más precisa.
Cada mujer conoce mejor:
La masturbación no es un sustituto de la pareja. Es una forma de comprenderse mejor y conocer la propia sexualidad.
1. Identifica tus «bloqueos»
Antes del sexo es importante no solo crear un ambiente romántico, sino también eliminar aquello que impide relajarse.
Puede tratarse de:
El sexo no comienza en el dormitorio. Comienza cuando el cerebro deja de funcionar en modo de control constante.
2. Deja de convertir el orgasmo en el objetivo principal
Cuando el orgasmo se convierte en una «meta», el placer se transforma en un examen.
Es mejor centrarse en el proceso:
La paradoja es que cuando desaparece la presión, el placer suele llegar de manera natural.
3. Crea el contexto adecuado
El deseo espontáneo no es la única forma de sexualidad.
En muchas mujeres, el deseo aparece poco a poco a través del ambiente, el coqueteo, la ternura y la conexión emocional.
A veces un mensaje romántico durante el día funciona mejor que intentar crear pasión unos minutos antes de dormir.
4. No tengas miedo de experimentar
Los juguetes sexuales, las nuevas posiciones o diferentes formas de estimulación no son una señal de que exista un problema.
Son herramientas para conocer mejor tu propio cuerpo.
La sexualidad moderna no se trata de lo «correcto» o lo «incorrecto».
Se trata de comodidad, curiosidad y placer.
5. Habla con tu pareja
Nadie puede leer la mente de otra persona.
La mejor manera de mejorar la vida íntima es aprender a expresar tus deseos.
No mediante la crítica:
«Lo estás haciendo mal».
Sino desde una perspectiva positiva:
«Me gusta mucho cuando haces exactamente eso».
La comunicación es uno de los afrodisíacos más poderosos en una relación.

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